Next War Iran: game as Journlism, aprendiendo de los wargames 2

Publicado originalmente en la cuenta de Linkedin de Aitor Saiz Lasheras

Next War Iran: Contexto actualizado y despliegue iraní

“Desde allí se regresa a Khuzestán, que está sobre la orilla del Tigris. Desde allí se desciende por el río y desemboca en el mar de India, hacia una isla llamada Qis (Qeshm), la extensión de la isla es de seis jornadas . No siegan ni siembran, no tienen más que un manantial y allí, en toda la isla, no hay un sólo río; pero beben aguas de lluvia. Los comerciantes que vienen del país de India, de las islas, fondean allí con sus mercaderías. Los del país de Sin’ar, el Yemen y el país de Persia traen allí ropajes de seda, púrpura, lino; y flor de crisantemo, algodón; y trigo, cebada, panizo, centeno y toda clase de comestibles y leguminosas, haciendo comercio unos con otros, pues los hombres de India importan allí muchísimas especias, y los isleños hacen el oficio de corredores entre ellos: de tal cosa viven. Hay allí como unos quinientos judíos.

Desde allí, por vía marítima hay un trayecto de diez jornadas hasta Qatif. Hay allí unos cinco mil judíos y es allí donde se encuentran las perlas […].

Benjamín de Tudela, Libro de Viajes, Segunda Mitad del iglo XII.

Continuación del artículo: Next War Iran: Game as Journalism, aprendiendo de los wargames

Contexto actualizado:

Con la puesta en marcha de nuestra simulación, utilizando el escenario adaptado «Qeshm If You Can” de Next War Irán, estaríamos visualizando una situación ficticia (pero plausible) de lo que Robert Pape denomina la «Etapa Tres» de la trampa de la escalada, que consiste en una operación terrestre o el desembarco de tropas en territorio iraní.

Fuentes:

https://www.democracynow.org/2026/4/9/strait_of_hormuz_robert_pape


Fuente: click en la imagen.

Según la lógica de R. Pape estaríamos simulando:

1. El desembarco de tropas como la «Etapa Tres» de la Trampa de la Escalada.

El académico define el inicio de la guerra terrestre como la fase donde la «trampa se cierra» definitivamente. Según su análisis, después de que los ataques aéreos (Etapa Uno) y los intentos de cambio de régimen (Etapa Dos) fallan en detener el programa nuclear o la falta de sumisión de Irán, la dinámica de la guerra empuja inevitablemente hacia el uso de tropas de infantería.

2. «Marines golpeando las playas»

El autor menciona explícitamente que la preparación para esta etapa ya estaba en marcha, señalando que los Marines se estaban movilizando y la 82.ª División Aerotransportada se estaba preparando. Describe esta fase como una operación de «control territorial limitado» que incluiría:

  • Desembarcos en áreas costeras («Marines hitting the beaches»).
  • Intentos de penetrar en sitios nucleares específicos.
  • Una guerra que probablemente duraría meses y resultaría en una gran cantidad de bajas . En nuestro escenario, estaríamos reflejando sólo una parte de esto: el intento de conquistar la Isla de Qeshm. Pero las tropas atacantes desplegadas reflejan muy bien las preparaciones de las que habla el experto: marines, tropas aerotransportadas, Flota de ataque y fuerzas aéreas aplastantes.

3. El dilema de la viabilidad estratégica

R. Pape es sumamente crítico sobre las posibilidades de éxito de una invasión, incluso si fuera limitada a una zona como Qeshm o áreas costeras:

  • Insuficiencia de tropas. Irán es inmenso, controlar sólo la isla, a tiro de la artillería, cohetes, drones y misiles desde el continente bajo control iraní es un suicidio en diferido.
  • La ilusión de control: Advierte que los líderes suelen ordenar estas operaciones bajo una «ilusión de control», sin un plan de respaldo para cuando el enemigo contraataque.
  • Geografía y tecnología: Subraya que la geografía del Estrecho de Ormuz (donde se sitúa Qeshm), combinada con la capacidad de drones y misiles iraníes (que es «imposible de destruir» totalmente) permite a Irán mantener un control selectivo del tráfico marítimo incluso bajo presión militar.

4. Consecuencias políticas y sociales

Un desembarco e invasión no solo fallaría militarmente sino que sería una auto-derrota:

  • Unificación nacional: Argumenta que una invasión terrestre, especialmente tras las amenazas de Donald Trump de «acabar con la civilización» iraní, incentivaría a los 92 millones de iraníes (incluidos los movimientos antigubernamentales) a apoyar al gobierno e incitaría al país persa a trabajar en el programa nuclear militar por pura supervivencia.
  • Nueva jerarquía de poderes regionales y globales: En lugar de debilitar a Irán, el conflicto lo está convirtiendo en el cuarto centro de poder mundial (junto a EE. UU., China y Rusia), ya que ha demostrado que puede poner en riesgo el 20% del suministro mundial de petróleo sin que el poder aéreo estadounidense pueda evitarlo.

En conclusión, para Pape, un desembarco en una posición estratégica como la isla de Qeshm sería visto como un paso desesperado dentro de la «Trampa de la Escalada», de la cual Estados Unidos no tiene una estrategia de salida clara, y que solo conduciría a una guerra terrestre prolongada y costosa con pocas probabilidades de alcanzar sus objetivos políticos.

Fuente: click en la imagen.

Nuestro escenario es marginal respecto a las rutas de invasión terrestre de un país como Irán. Si bien Qeshm es importante para el control de Ormuz, nada garantiza que una victoria del atacante le asegurara el control del Estrecho.

Pero nosotros vamos a simular la invasión de la Isla de Qeshm igualmente, porque queremos además aprender y enseñar las complejidades de una operación de esta envergadura. En nuestro “juego serio”, el impedimento para el desembarco de los marines en Qeshm es bastante realista y aunque la amenaza de los misiles iraníes debería de ser sobredimensionada para acercarse a la realidad que hemos visto en los 40 días de agresión, estamos jugando sobre un escenario ficticio. Y en éste nuestro escenario hay rasgos muy realistas:

La flota de los Estados Unidos se enfrentaría a una defensa iraní asimétrica y escalonada. El éxito de la misión no dependería solo del desembarco, sino de una campaña previa de desgaste y limpieza de los corredores marítimos.

Amenazas directas a la Flota

  1. Bloqueo Minado del Estrecho de Ormuz: La entrada al Golfo Pérsico está protegida por campos de minas. Cualquier buque que intente transitar por estas aguas corre el riesgo de sufrir daños estructurales graves, lo que obliga a la flota a avanzar con extrema cautela y a emplear recursos de limpieza que ralentizan toda la operación.
  2. Guerra Submarina: Irán mantiene una presencia activa de mini-submarinos en la zona. Esta amenaza obliga a los grupos de combate de los portaaviones a mantener una vigilancia constante y limita su libertad de movimiento, ya que un solo ataque exitoso podría obligar a un buque principal a retirarse del teatro de operaciones para reparaciones extensas.
  3. Hostigamiento de Lanchas Rápidas y enjambres de drones: El uso de enjambres es una de las tácticas irani
  4. íes más peligrosas. Éstos operan en las aguas costeras y pueden realizar incursiones rápidas contra la flota, hostigando a los barcos de transporte de tropas en el momento de mayor vulnerabilidad.

Obstáculos para el desembarco de los Marines

Para que los Marines logren establecer una cabeza de playa en Qeshm, deben superar una serie de barreras críticas:

  • Supresión de la Defensa Costera: Es una condición indispensable neutralizar la actividad de los enjambres de ataque (drones y lanchas) antes de intentar cualquier acercamiento a las playas. Mientras el mar no esté despejado y ciertas capacidades iraníes no sean degradadas, las barcazas de desembarco son blancos fáciles. La flota debe utilizar su aviación y misiles para limpiar estas amenazas antes de lanzar el asalto anfibio
  • Vulnerabilidad durante el Asalto Anfibio: El momento del desembarco es el más difícil desde el punto de vista táctico. Las tropas que llegan por mar ven su capacidad de fuego reducida al enfrentarse a posiciones defensivas preparadas en tierra. Por eso la participación de las tropas aerotrasnportadas para asegurar las playas de desembarco puede ser fundamental.
  • Oposición de Unidades de Élite: La isla no está desprotegida; los Marines se encontrarán con comandos iraníes y formaciones de la Guardia Revolucionaria. Y los refuerzos están listos para hacer de la isla una pesadilla para el invasor.

Los Marines no pueden simplemente «llegar»; necesitan que la flota gane primero la batalla por el control del mar y el aire, eliminando minas y “enjambres”, apostando contra el peligro submarino, para que el asalto anfibio sea viable.

Hay que tener en cuenta además que los iraníes pueden golpear al inicio con su “fuerza aérea”, que aquí abstrae la capacidad misilística iraní frente a la flota invasora. En un escenario realista acorde con el contexto real actual, esta amenaza debería ser enorme y contínua, para reflejar la capacidad demostrada de los misiles de crucero y antibuque de Irán.

Pasamos a explicar el Despliegue Iraní.

Esperando la invasión de Qeshm, para Irán hemos diseñado el siguiente despliegue:

Unidades del 23 Comando del IRIGF – Fuerzas Terrestres del Ejército de la República Islámica de Irán, o NEZEJA, o Artesh (ارتش)- protegiendo los aeródromos de la Isla, con su Cuartel General en la ciudad de Qeshm. Estas unidades (que además son aerotransportables) evitan apilarse por el peligro de los ataques aéreos concentrados. Las defensas antiaéreas orgánicas de su Cuartel General aporta algo de paraguas a la unidad desplegada en la ciudad de Qeshm.

Las tropas de los IRGC -Guardia Revolucionaria Islámica ( سپاه پاسداران انقلاب اسلامی‎, Sepâhe Pâsdârâne Enqelâbe Eslâmi, Ejército de los Guardianes de la Revolución Islámica- protegen la playa de desembarco sur, mientras en el centro de la isla están las tropas mecanizadas con el Cuartel general, que ofrece su paraguas antiaéreo a ambas agrupaciones y garantiza su suministro y reparación. Desde Dayrestan, dichas tropas mecanizadas acudirán rápidamente a donde sean necesarias, probablemente a la playa de desembarco del norte.

Estas son las tropas desplegadas en la Isla, protegidas además por los enjambres de lanchas-drones, la fuerza submarina y el minado del Estrecho de Ormuz, además de por una capacidad de ataque “aéreo-misilístico” al comienzo de la invasión. Estas capacidades están abstraídas con marcadores y no necesitan ser desplegadas físicamente en el mapa. La capacidad de aerotransporte iraní también está reflejada de manera abstracta, así como su incapacidad para reponerse de daños.

Ahora vamos con las tropas continentales.

De Oeste a Este desplegamos:

En Bandar Lengeh (Playa de desembarco, ciudad y aeródromo), Kong (Puerto y ciudad) y en la carretera de la costa camino a Bandar Kamir (enlace marítimo transitable por la infantería a la isla objetivo) y Bandar Abás:

Las unidades Blindadas del IRIGF, con su Cuartel General desplegado en Kong, cubriendo con sus capacidades antiaéreas a todas sus unidades subalternas. Esta agrupación tiene como misión defender la retaguardia continental de la isla, asegurando la cabeza de transporte continental hacia la isla y evitando que los suministros y refuerzos se queden sin su mejor vía de entrada y salida de la isla. Además su despliegue debería disuadir de aventuras e incursiones de los atacantes en el continente que disloquen la capacidad de respuesta iraní.

La agrupación MoM de los IRGC está desplegada en la carretera de la costa, entre Bandar Kamir y la parte Oeste de la conurbación de Bandar Abás. Las fuerzas aerotransportables de la agrupación están desplegadas en un aeródromo de Bandar Abás, listas para volar hacia la isla si es necesario y evitando, hasta la llegada de refuerzos, que éste caiga en manos enemigas.

Tropas de infantería y helicópteros de ataque protegen la ciudad de Bandar Khamir y el paso a la isla, asegurando este cuello de botella clave para la llegada de refuerzos y suministros desde el continente, así como para la retirada de las unidades dañadas desde la isla.

El Cuartel General junto con fuerzas de infantería está desplegado en Gachin-e-Pain, a mitad de camino de las dos importantes ciudades protegidas por sus unidades subalternas y cubriendo con su paraguas antiaéreo a todas ellas. Se ha evitado el apilamiento, las unidades aerotransportables son la excepción, asumiendo el riesgo por el beneficio de estar desplegadas en el aeródromo, listas para salir volando a donde más se les necesite.

Para terminar, las Fuerzas de infantería de Marina de la IRIN –اسلامی ایران, Nirū-yē Dəryâyi-yē Ərtēš-ē Žomhūri-yē Ēslâmi-yē Irân), Armada de la República Islámica de Irán- están desplegadas en su base naval de Bandar Abás con su Cuartel General. Estás tropas están apiladas, pero porque se han evitado combinaciones de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas Iraníes por el problema de coordinación que eso supone en la defensa. Esto empuja a la concentración de estas tropas, que confían en la abundancia de dianas para los bombardeos agresores y en la cobertura de su Cuartel General para compensar este “defecto” de su despliegue. Están en puerto, listas para el transporte por mar. Al existir también un aeródromo, pueden ser también desplazadas por aire.

Una unidad de helicópteros de ataque más al Este, en la ciudad de Minab y alejada de las concentraciones de tropas, sirve como reserva de fuerza para la Marina iraní, aunque también puede ser destinada allá donde más se necesite.

Esto completa el despliegue persa. Los ejes doctrinales que hemos seguido han sido principalmente:

  • No concentrar tropas en exceso, salvo una causa justificada, para evitar que sean bombardeadas por el enemigo.
  • Intentar cubrir bajo las defensas antiaéreas de los Cuarteles Generales a la casi totalidad de las unidades.
  • Asegurar líneas de suministro y ejes de movimiento sencillos, cortos y lo más seguros posibles para cada una de las agrupaciones militares desplegadas.
  • Disponer de la máxima y más rápida capacidad de despliegue de emergencia extra hacia la Isla de Qeshm, sin dejar desprotegida la integridad de la base continental de nuestra defensa.
  • Que cada agrupación pueda servir de apoyo de otra: se busca un despliegue en el que las fuerzas esté bien conectadas unas con otras, pero no mezcladas, para evitar distorsiones en el mando-control.
  • Cubrir la base continental necesaria para asegurar la defensa eficaz de la Isla, evitando facilitar la invasión de aérodromos, ciudades, puertos… cercanos a la misma, que puedan servir de trampolines o hubs de suministros para el invasor. A la vez intentamos evitar que disloquen nuestra logística y nuestra defensa en profundidad de la Isla desde el continente.

En el próximo artículo comentaremos el plan del atacante y su despliegue.

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