Autor: Benito Vera

  • Next War Iran: game as Journlism, aprendiendo de los wargames 2

    Publicado originalmente en la cuenta de Linkedin de Aitor Saiz Lasheras

    Next War Iran: Contexto actualizado y despliegue iraní

    “Desde allí se regresa a Khuzestán, que está sobre la orilla del Tigris. Desde allí se desciende por el río y desemboca en el mar de India, hacia una isla llamada Qis (Qeshm), la extensión de la isla es de seis jornadas . No siegan ni siembran, no tienen más que un manantial y allí, en toda la isla, no hay un sólo río; pero beben aguas de lluvia. Los comerciantes que vienen del país de India, de las islas, fondean allí con sus mercaderías. Los del país de Sin’ar, el Yemen y el país de Persia traen allí ropajes de seda, púrpura, lino; y flor de crisantemo, algodón; y trigo, cebada, panizo, centeno y toda clase de comestibles y leguminosas, haciendo comercio unos con otros, pues los hombres de India importan allí muchísimas especias, y los isleños hacen el oficio de corredores entre ellos: de tal cosa viven. Hay allí como unos quinientos judíos.

    Desde allí, por vía marítima hay un trayecto de diez jornadas hasta Qatif. Hay allí unos cinco mil judíos y es allí donde se encuentran las perlas […].

    Benjamín de Tudela, Libro de Viajes, Segunda Mitad del iglo XII.

    Continuación del artículo: Next War Iran: Game as Journalism, aprendiendo de los wargames

    Contexto actualizado:

    Con la puesta en marcha de nuestra simulación, utilizando el escenario adaptado «Qeshm If You Can” de Next War Irán, estaríamos visualizando una situación ficticia (pero plausible) de lo que Robert Pape denomina la «Etapa Tres» de la trampa de la escalada, que consiste en una operación terrestre o el desembarco de tropas en territorio iraní.

    Fuentes:

    https://www.democracynow.org/2026/4/9/strait_of_hormuz_robert_pape


    Fuente: click en la imagen.

    Según la lógica de R. Pape estaríamos simulando:

    1. El desembarco de tropas como la «Etapa Tres» de la Trampa de la Escalada.

    El académico define el inicio de la guerra terrestre como la fase donde la «trampa se cierra» definitivamente. Según su análisis, después de que los ataques aéreos (Etapa Uno) y los intentos de cambio de régimen (Etapa Dos) fallan en detener el programa nuclear o la falta de sumisión de Irán, la dinámica de la guerra empuja inevitablemente hacia el uso de tropas de infantería.

    2. «Marines golpeando las playas»

    El autor menciona explícitamente que la preparación para esta etapa ya estaba en marcha, señalando que los Marines se estaban movilizando y la 82.ª División Aerotransportada se estaba preparando. Describe esta fase como una operación de «control territorial limitado» que incluiría:

    • Desembarcos en áreas costeras («Marines hitting the beaches»).
    • Intentos de penetrar en sitios nucleares específicos.
    • Una guerra que probablemente duraría meses y resultaría en una gran cantidad de bajas . En nuestro escenario, estaríamos reflejando sólo una parte de esto: el intento de conquistar la Isla de Qeshm. Pero las tropas atacantes desplegadas reflejan muy bien las preparaciones de las que habla el experto: marines, tropas aerotransportadas, Flota de ataque y fuerzas aéreas aplastantes.

    3. El dilema de la viabilidad estratégica

    R. Pape es sumamente crítico sobre las posibilidades de éxito de una invasión, incluso si fuera limitada a una zona como Qeshm o áreas costeras:

    • Insuficiencia de tropas. Irán es inmenso, controlar sólo la isla, a tiro de la artillería, cohetes, drones y misiles desde el continente bajo control iraní es un suicidio en diferido.
    • La ilusión de control: Advierte que los líderes suelen ordenar estas operaciones bajo una «ilusión de control», sin un plan de respaldo para cuando el enemigo contraataque.
    • Geografía y tecnología: Subraya que la geografía del Estrecho de Ormuz (donde se sitúa Qeshm), combinada con la capacidad de drones y misiles iraníes (que es «imposible de destruir» totalmente) permite a Irán mantener un control selectivo del tráfico marítimo incluso bajo presión militar.

    4. Consecuencias políticas y sociales

    Un desembarco e invasión no solo fallaría militarmente sino que sería una auto-derrota:

    • Unificación nacional: Argumenta que una invasión terrestre, especialmente tras las amenazas de Donald Trump de «acabar con la civilización» iraní, incentivaría a los 92 millones de iraníes (incluidos los movimientos antigubernamentales) a apoyar al gobierno e incitaría al país persa a trabajar en el programa nuclear militar por pura supervivencia.
    • Nueva jerarquía de poderes regionales y globales: En lugar de debilitar a Irán, el conflicto lo está convirtiendo en el cuarto centro de poder mundial (junto a EE. UU., China y Rusia), ya que ha demostrado que puede poner en riesgo el 20% del suministro mundial de petróleo sin que el poder aéreo estadounidense pueda evitarlo.

    En conclusión, para Pape, un desembarco en una posición estratégica como la isla de Qeshm sería visto como un paso desesperado dentro de la «Trampa de la Escalada», de la cual Estados Unidos no tiene una estrategia de salida clara, y que solo conduciría a una guerra terrestre prolongada y costosa con pocas probabilidades de alcanzar sus objetivos políticos.

    Fuente: click en la imagen.

    Nuestro escenario es marginal respecto a las rutas de invasión terrestre de un país como Irán. Si bien Qeshm es importante para el control de Ormuz, nada garantiza que una victoria del atacante le asegurara el control del Estrecho.

    Pero nosotros vamos a simular la invasión de la Isla de Qeshm igualmente, porque queremos además aprender y enseñar las complejidades de una operación de esta envergadura. En nuestro “juego serio”, el impedimento para el desembarco de los marines en Qeshm es bastante realista y aunque la amenaza de los misiles iraníes debería de ser sobredimensionada para acercarse a la realidad que hemos visto en los 40 días de agresión, estamos jugando sobre un escenario ficticio. Y en éste nuestro escenario hay rasgos muy realistas:

    La flota de los Estados Unidos se enfrentaría a una defensa iraní asimétrica y escalonada. El éxito de la misión no dependería solo del desembarco, sino de una campaña previa de desgaste y limpieza de los corredores marítimos.

    Amenazas directas a la Flota

    1. Bloqueo Minado del Estrecho de Ormuz: La entrada al Golfo Pérsico está protegida por campos de minas. Cualquier buque que intente transitar por estas aguas corre el riesgo de sufrir daños estructurales graves, lo que obliga a la flota a avanzar con extrema cautela y a emplear recursos de limpieza que ralentizan toda la operación.
    2. Guerra Submarina: Irán mantiene una presencia activa de mini-submarinos en la zona. Esta amenaza obliga a los grupos de combate de los portaaviones a mantener una vigilancia constante y limita su libertad de movimiento, ya que un solo ataque exitoso podría obligar a un buque principal a retirarse del teatro de operaciones para reparaciones extensas.
    3. Hostigamiento de Lanchas Rápidas y enjambres de drones: El uso de enjambres es una de las tácticas irani
    4. íes más peligrosas. Éstos operan en las aguas costeras y pueden realizar incursiones rápidas contra la flota, hostigando a los barcos de transporte de tropas en el momento de mayor vulnerabilidad.

    Obstáculos para el desembarco de los Marines

    Para que los Marines logren establecer una cabeza de playa en Qeshm, deben superar una serie de barreras críticas:

    • Supresión de la Defensa Costera: Es una condición indispensable neutralizar la actividad de los enjambres de ataque (drones y lanchas) antes de intentar cualquier acercamiento a las playas. Mientras el mar no esté despejado y ciertas capacidades iraníes no sean degradadas, las barcazas de desembarco son blancos fáciles. La flota debe utilizar su aviación y misiles para limpiar estas amenazas antes de lanzar el asalto anfibio
    • Vulnerabilidad durante el Asalto Anfibio: El momento del desembarco es el más difícil desde el punto de vista táctico. Las tropas que llegan por mar ven su capacidad de fuego reducida al enfrentarse a posiciones defensivas preparadas en tierra. Por eso la participación de las tropas aerotrasnportadas para asegurar las playas de desembarco puede ser fundamental.
    • Oposición de Unidades de Élite: La isla no está desprotegida; los Marines se encontrarán con comandos iraníes y formaciones de la Guardia Revolucionaria. Y los refuerzos están listos para hacer de la isla una pesadilla para el invasor.

    Los Marines no pueden simplemente «llegar»; necesitan que la flota gane primero la batalla por el control del mar y el aire, eliminando minas y “enjambres”, apostando contra el peligro submarino, para que el asalto anfibio sea viable.

    Hay que tener en cuenta además que los iraníes pueden golpear al inicio con su “fuerza aérea”, que aquí abstrae la capacidad misilística iraní frente a la flota invasora. En un escenario realista acorde con el contexto real actual, esta amenaza debería ser enorme y contínua, para reflejar la capacidad demostrada de los misiles de crucero y antibuque de Irán.

    Pasamos a explicar el Despliegue Iraní.

    Esperando la invasión de Qeshm, para Irán hemos diseñado el siguiente despliegue:

    Unidades del 23 Comando del IRIGF – Fuerzas Terrestres del Ejército de la República Islámica de Irán, o NEZEJA, o Artesh (ارتش)- protegiendo los aeródromos de la Isla, con su Cuartel General en la ciudad de Qeshm. Estas unidades (que además son aerotransportables) evitan apilarse por el peligro de los ataques aéreos concentrados. Las defensas antiaéreas orgánicas de su Cuartel General aporta algo de paraguas a la unidad desplegada en la ciudad de Qeshm.

    Las tropas de los IRGC -Guardia Revolucionaria Islámica ( سپاه پاسداران انقلاب اسلامی‎, Sepâhe Pâsdârâne Enqelâbe Eslâmi, Ejército de los Guardianes de la Revolución Islámica- protegen la playa de desembarco sur, mientras en el centro de la isla están las tropas mecanizadas con el Cuartel general, que ofrece su paraguas antiaéreo a ambas agrupaciones y garantiza su suministro y reparación. Desde Dayrestan, dichas tropas mecanizadas acudirán rápidamente a donde sean necesarias, probablemente a la playa de desembarco del norte.

    Estas son las tropas desplegadas en la Isla, protegidas además por los enjambres de lanchas-drones, la fuerza submarina y el minado del Estrecho de Ormuz, además de por una capacidad de ataque “aéreo-misilístico” al comienzo de la invasión. Estas capacidades están abstraídas con marcadores y no necesitan ser desplegadas físicamente en el mapa. La capacidad de aerotransporte iraní también está reflejada de manera abstracta, así como su incapacidad para reponerse de daños.

    Ahora vamos con las tropas continentales.

    De Oeste a Este desplegamos:

    En Bandar Lengeh (Playa de desembarco, ciudad y aeródromo), Kong (Puerto y ciudad) y en la carretera de la costa camino a Bandar Kamir (enlace marítimo transitable por la infantería a la isla objetivo) y Bandar Abás:

    Las unidades Blindadas del IRIGF, con su Cuartel General desplegado en Kong, cubriendo con sus capacidades antiaéreas a todas sus unidades subalternas. Esta agrupación tiene como misión defender la retaguardia continental de la isla, asegurando la cabeza de transporte continental hacia la isla y evitando que los suministros y refuerzos se queden sin su mejor vía de entrada y salida de la isla. Además su despliegue debería disuadir de aventuras e incursiones de los atacantes en el continente que disloquen la capacidad de respuesta iraní.

    La agrupación MoM de los IRGC está desplegada en la carretera de la costa, entre Bandar Kamir y la parte Oeste de la conurbación de Bandar Abás. Las fuerzas aerotransportables de la agrupación están desplegadas en un aeródromo de Bandar Abás, listas para volar hacia la isla si es necesario y evitando, hasta la llegada de refuerzos, que éste caiga en manos enemigas.

    Tropas de infantería y helicópteros de ataque protegen la ciudad de Bandar Khamir y el paso a la isla, asegurando este cuello de botella clave para la llegada de refuerzos y suministros desde el continente, así como para la retirada de las unidades dañadas desde la isla.

    El Cuartel General junto con fuerzas de infantería está desplegado en Gachin-e-Pain, a mitad de camino de las dos importantes ciudades protegidas por sus unidades subalternas y cubriendo con su paraguas antiaéreo a todas ellas. Se ha evitado el apilamiento, las unidades aerotransportables son la excepción, asumiendo el riesgo por el beneficio de estar desplegadas en el aeródromo, listas para salir volando a donde más se les necesite.

    Para terminar, las Fuerzas de infantería de Marina de la IRIN –اسلامی ایران, Nirū-yē Dəryâyi-yē Ərtēš-ē Žomhūri-yē Ēslâmi-yē Irân), Armada de la República Islámica de Irán- están desplegadas en su base naval de Bandar Abás con su Cuartel General. Estás tropas están apiladas, pero porque se han evitado combinaciones de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas Iraníes por el problema de coordinación que eso supone en la defensa. Esto empuja a la concentración de estas tropas, que confían en la abundancia de dianas para los bombardeos agresores y en la cobertura de su Cuartel General para compensar este “defecto” de su despliegue. Están en puerto, listas para el transporte por mar. Al existir también un aeródromo, pueden ser también desplazadas por aire.

    Una unidad de helicópteros de ataque más al Este, en la ciudad de Minab y alejada de las concentraciones de tropas, sirve como reserva de fuerza para la Marina iraní, aunque también puede ser destinada allá donde más se necesite.

    Esto completa el despliegue persa. Los ejes doctrinales que hemos seguido han sido principalmente:

    • No concentrar tropas en exceso, salvo una causa justificada, para evitar que sean bombardeadas por el enemigo.
    • Intentar cubrir bajo las defensas antiaéreas de los Cuarteles Generales a la casi totalidad de las unidades.
    • Asegurar líneas de suministro y ejes de movimiento sencillos, cortos y lo más seguros posibles para cada una de las agrupaciones militares desplegadas.
    • Disponer de la máxima y más rápida capacidad de despliegue de emergencia extra hacia la Isla de Qeshm, sin dejar desprotegida la integridad de la base continental de nuestra defensa.
    • Que cada agrupación pueda servir de apoyo de otra: se busca un despliegue en el que las fuerzas esté bien conectadas unas con otras, pero no mezcladas, para evitar distorsiones en el mando-control.
    • Cubrir la base continental necesaria para asegurar la defensa eficaz de la Isla, evitando facilitar la invasión de aérodromos, ciudades, puertos… cercanos a la misma, que puedan servir de trampolines o hubs de suministros para el invasor. A la vez intentamos evitar que disloquen nuestra logística y nuestra defensa en profundidad de la Isla desde el continente.

    En el próximo artículo comentaremos el plan del atacante y su despliegue.

  • Next War Iran: Game as Journalism, aprendiendo de los wargames

    Publicado originalmente en la cuenta de Linkedin de Aitor Saiz Lasheras

    Debatiendo con las personas de Aka Simulazio Elkartea y de Geink sobre los acontecimiento de Irán y las simulaciones disponibles, Luis Illanas Garcia y yo mismo nos planteamos experimentar con Next War Irán con el objetivo de acercar los wargames como herramienta de aprendizaje y enseñanza de las complejidades de la guerra moderna. Ya que el proyecto empresarial Upskills Factory se fundamenta en el uso de los serious games, matrix games y otros juegos argumentales, nos pareció una muestra de responsabilidad social compartir nuestras capacidades con proyectos académicos sin ánimo de lucro y ayudarles en su tarea de entender y explicar el convulso mundo que nos rodea.

    Intentar explicar cómo funcionan las defensas antiaéreas, los interceptores de misiles, los drones y misiles de uso estratégico, la atrición, las capacidades logísticas y los stocks de munición no es tarea sencilla. Los usuarios de Littoral Commander de Sebastian Bae como Benito Vera, Luis Illanas Garcia y yo, estamos muy familiarizados con lo efímero de las reservas de interceptores y con la rapidez y violencia de los ataques con misiles. Next War me permitió, en el Curso de Verano de la UPV del 2025 Geopolítica del Siglo XXI: Soberanía, Conflictos y Dinámicas Internacionales, explicar las fortalezas y capacidades iraníes y preveer contra la común opinión su capacidad de contragolpe, y de supervivencia materializada en la Operación Verdadera Promesa 3. A parte de mi experiencia en los Balcanes, simuladores como CMO, War Over The Mideast, Birds of Prey y Air War C21 y Digital Combat Simulator World (sobre todo los manuales de mi escuadrón La Cruz de San Andrés) me han permitido comprender el funcionamiento de los rádares, del la Guerra electrónica, de los interceptores y defensas antiaéreas y de las complejidades de las misiones aéreas. También me sirve para valorar la catástrofe que supone perder en un escenario aviones cisterna o un AWACS y el peso de la presencia o ausencia de un portaaviones en el teatro de operaciones. Si los juegos me han permitido entender mejor el mundo, ¿por qué no compartir la metodología? ¿Por qué no compartir esos abordajes a temas tan complicados para que compañeras de estudio pudieran ver respondidas sus preguntas sobre las capacidades antiaéreas iraníes, aparentemente nulas, o sobre la aparente debilidad de Irán frente al rodillo aéreo sionista y estadounidense? Era necesario explicar estos y otros asuntos para que comprendieran la fortaleza y capacidades iraníes, que yo defendía y que el tiempo va confirmando de manera aplastante.

    CMO, escenario de la comunidad Op. True Promise 3, jugador iraní.

    De entre todas la opciones, desde Upskills Factory nos hemos decidido por Next War Irán por varias razones: lo hemos comprado, tenemos un ejemplar cada uno en casa, está muy bien implementado con Vassal, sus manuales están accesibles para los neófitos y nos sirve para hacer lo que Brian Train llama “game as journalism”.

    Dicho esto hay que matizar el abordaje de este experimento:

    No pretendemos simular la situación actual, ya que cualquier intento del régimen estadounidense de insertar tropas en territorio iraní sería una estupidez y un crimen contra los hombres y mujeres que sirven en sus fuerzas armadas. No hace falta ser estratega ni experto para darse cuenta de esto.

    Luis Illanas Garcia y yo coincidimos con Mearsheimer al calificar de “Gallipolli 2” a una posible invasión de las islas iraníes, específicamente la isla de Kharg, o de la costa de Irán, debido a una combinación de obstáculos geográficos, vulnerabilidades militares y la ilusión de una victoria rápida. (Ver vídeo).

    Las razones principales son las siguientes:

    Vulnerabilidad geográfica y logística: Mearsheimer señala que, para tomar la isla de Kharg, las fuerzas estadounidenses tendrían que cruzar entre 100 y 135 millas desde la costa de Arabia Saudita, mientras que la isla está a solo unos 20 kilómetros de la costa iraní. Esto haría que las tropas y los barcos de transporte fueran blancos fáciles de destruir antes siquiera de llegar a su objetivo.

    Imposibilidad de acceso naval seguro: El experto destaca que la Marina de los EE. UU. se mantiene alejada del Estrecho de Ormuz por temor a que los misiles de crucero iraníes hundan sus barcos principales. Mearsheimer cuestiona cómo se podría introducir un barco de asalto anfibio a través del estrecho bajo tales condiciones, calificando la idea de una armada naval abriéndose paso como una «proposición perdedora».

    Exposición extrema tras la captura: Incluso si EE. UU. lograra tomar la isla mediante una «fórmula mágica», las tropas en el terreno serían extremadamente vulnerables a ataques constantes de misiles, drones y otras fuerzas iraníes. Esto transformaría la operación en un foco de «mission creep» y un sumidero de recursos sin un beneficio estratégico claro.

    Guerra de atrición frente a «victoria barata»: Mearsheimer coincide con la visión de que líderes estadounidenses y británicos suelen caer en la ilusión de que pueden obtener victorias militares baratas en Medio Oriente, tal como ocurrió en Gallipolli. En lugar de una victoria rápida, una invasión terrestre llevaría a una guerra de atrición prolongada, un escenario en el que Irán tiene una mayor capacidad de resistencia y voluntad de lucha que los Estados Unidos.

    Falta de objetivos claros: Al igual que otros fracasos históricos anglosajones (Suez, Irak, Gallipolli), Mearsheimer argumenta que Washington carece de un plan o de las fuerzas necesarias para lograr objetivos políticos reales, como un cambio de régimen, mediante este tipo de escaladas militares.

    En resumen: Intentar capturar territorio iraní es una «mano perdedora» porque la geografía favorece totalmente a Irán y las capacidades de defensa asimétrica iraníes (misiles y drones) superan la utilidad de la fuerza anfibia convencional en esa zona.

    Dicho esto, el escenario que estamos simulando es totalmente ficticio, y se daría en unas condiciones totalmente alejadas de las actuales, condiciones que ex-marines como Jonathan Hackett , nada sospechosos de ser amigos del gobierno iraní, son capaces de diseccionar desde su lado de la trinchera. Y no es el único veterano que siente en sus huesos la chapuza en proceso, lean, por ejemplo, al prestigioso Russell Worth Parker (Editor in Chief – Lethal Minds Journal)

    El citado Jonathan Hackett , en ese episodio del podcast Eyes on Geopolitics , señala diversos errores críticos en el planteamiento estratégico de Estados Unidos hacia Irán y en la posibilidad de una invasión terrestre. Sus argumentos se resumen en los siguientes puntos principales:

    Errores en el Planteamiento Estratégico General

    Falta de confianza y antecedentes diplomáticos fallidos: Hackett argumenta que el gobierno iraní se siente «engañado» por negociaciones pasadas con EE. UU. (menciona los acuerdos previos de Irán y el caso de Venezuela), lo que genera una desconfianza total. Esto provoca que Irán adopte posiciones extremas en la mesa de negociación para probar la buena fe estadounidense mientras sigue luchando.

    Incapacidad para aprender de conflictos recientes: critica duramente que EE. UU. no haya aplicado las lecciones de la guerra en Ucrania respecto al uso de drones y misiles balísticos. Señala como un error grave el mantener aeronaves en bases del Medio Oriente al aire libre y sin hangares reforzados, haciéndolas blancos fáciles.

    Falta de innovación y rigidez institucional: Sostiene que la innovación está bloqueada por una cultura militar basada en la tradición y por el complejo militar-industrial, que prioriza sistemas caros y frágiles sobre soluciones prácticas sugeridas por los soldados en el terreno.

    Deficiencia en la previsión creativa: afirma que en la Casa Blanca existe una falta de «predictibilidad creativa», es decir, la incapacidad de analizar racionalmente qué pasará después de cada movimiento militar, incluso si son resultados que no se desean.

    Errores y Riesgos de una Invasión Terrestre

    Ineficacia estratégica de objetivos específicos (Isla de Kharg): Hackett cuestiona la lógica de tomar la isla de Kharg para detener el flujo de petróleo. Explica que el petróleo proviene de Abadán, que es accesible por tierra desde Irak o Kuwait, y que se podría inhabilitar mediante ataques aéreos sin necesidad de una costosa ocupación de la isla.

    Extrema complejidad de la misión nuclear: Describe la recuperación de uranio enriquecido en sitios nucleares como la misión de operaciones especiales más complicada de la historia. Advierte que las tropas podrían tardar semanas en el interior del país, quedando vulnerables a ser rodeadas por decenas de miles de iraníes.

    Subestimación del fanatismo y la resistencia: Compara el nivel de fanatismo de la Guardia Revolucionaria (IRGC) con el del ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial, citando la disposición de los iraníes a «luchar hasta el último hombre». Menciona que el gobierno ya ha enviado mensajes masivos a la población para formar «brigadas de mártires».

    Impacto político de las bajas y heridos: advierte que Irán utilizará tácticas diseñadas específicamente para mutilar a los soldados enemigos con el fin de dañar la opinión pública en EE. UU. y generar un costo social y económico masivo a largo plazo a través del sistema de veteranos.

    Falta de un plan para «el día después»: enfatiza que los observadores a menudo no pueden pensar más allá de la opción de las tropas terrestres porque no la consideran posible, pero recalca que una vez que se mueven las piezas, se desencadena una serie de eventos predecibles para los que EE. UU. no parece estar preparado.

    Entonces, si el escenario que proponemos es absurdo en las condiciones actuales y ha de ser absolutamente ficticio para que no sea una masacre absurda, ¿por qué lo estamos trabajando?

    La razón principal viene, como antes hemos señalado, del Socio de Honor de Aka Simulazio Elkartea Aka Simulazio Elkartea Brian Train, al inspirarnos con su concepto «game as journalism». En su blog, nuestro amigo plantea una defensa del uso de wargames como herramienta para entender los conflictos actuales. Esta idea propone que los juegos de simulación de conflictos no son solo entretenimiento, sino una forma válida de periodismo ciudadano que ayuda a analizar y comprender crisis geopolíticas complejas. Train ha aplicado este enfoque creando juegos accesibles sobre crisis contemporáneas, como «Ukrainian Crisis» y «Kashmir Crisis», invitando a los jugadores a interactuar directamente con los desafíos de esos conflictos.

    Al usar «Next War: Iran» para analizar la guerra actual en el Golfo Pérsico, seguimos exactamente este principio. Este es un juego de la serie Next War de GMT Games que simula un conflicto militar moderno por el control del estratégico estrecho de Ormuz. Lejos de ser un juego bélico al uso, su singularidad radica en que el jugador aliado (EE. UU. y sus aliados) debe ser el atacante para reabrir el paso del petróleo, mientras que el bando no aliado (Irán) se defiende de lo que el propio juego denomina «opresión neoimperial». Este planteamiento ya introduce un interesante debate sobre la percepción de los bandos en un conflicto.

    Frente a las críticas que puedan surgir, acusando a estos juegos de fomentar el morbo o hacer apología de la violencia, tanto Brian Train como nosotros respondemos:

    En primer lugar, son una herramienta de estudio, no un entretenimiento violento. Train enfatiza que sus juegos diseñan la violencia como una opción costosa y arriesgada. Por ejemplo, en «Ukrainian Crisis» se simulan las consecuencias de las decisiones, donde un movimiento militar desmedido puede llevar al desastre. De hecho, en «Next War: Iran», la propia premisa sitúa al jugador aliado en una posición incómoda, forzándole a reflexionar sobre la legitimidad de una intervención militar, lo que lo convierte en un ejercicio de pensamiento crítico.

    En segundo lugar, estos juegos fomentan la empatía y el entendimiento, no la diversión mórbida. Lejos de ser un fallo, la incomodidad que puede provocar simular un conflicto real es una característica pedagógica clave. Al jugar, uno se ve forzado a confrontar las consecuencias humanas y estratégicas de las decisiones políticas, generando una comprensión profunda y abstracta que no se logra con estadísticas o reportajes. Como bien señala Brian, el proceso de diseñar y jugar estos juegos sobre temas contemporáneos es una forma de «entender, organizar y presentar mis lecturas y pensamientos sobre ellos, de una manera que otras personas puedan explorar».

    Por último, «Next War: Iran» no difiere éticamente de cualquier otro wargame histórico. No hay una diferencia fundamental entre simular una batalla actual en el Golfo Pérsico y simular una antigua batalla de la Segunda Guerra Mundial o las Guerras Napoleónicas. Si aceptamos los wargames históricos como herramientas educativas válidas, no hay razón lógica para excluir los conflictos contemporáneos, especialmente cuando estos pueden ayudarnos a entender el mundo en que vivimos. En este sentido, «Next War: Iran» se convierte en un valioso modelo de sistemas complejos que permite explorar la guerra moderna, las complejidades logísticas y las dinámicas de poder de una manera que otros medios no pueden.

    En conclusión, la propuesta de Brian Train que nos inspira es una invitación a ver los juegos de simulación de conflictos como una potente herramienta de análisis y comunicación. Lejos de frivolizar la violencia,«Next War: Iran» se erige como una herramienta única para analizar el conflicto del Golfo Pérsico, un acto de periodismo interactivo que nos permite experimentar las tensiones y los dilemas del mundo real para así comprenderlo mejor. Y como acto de responsabilidad social, el Proyecto Upskills Factory pone a disposición del público sus habilidades y destrezas en la materia.

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