Publicado originalmente en la cuenta de Linkedin de Aitor Saiz Lasheras
Debatiendo con las personas de Aka Simulazio Elkartea y de Geink sobre los acontecimiento de Irán y las simulaciones disponibles, Luis Illanas Garcia y yo mismo nos planteamos experimentar con Next War Irán con el objetivo de acercar los wargames como herramienta de aprendizaje y enseñanza de las complejidades de la guerra moderna. Ya que el proyecto empresarial Upskills Factory se fundamenta en el uso de los serious games, matrix games y otros juegos argumentales, nos pareció una muestra de responsabilidad social compartir nuestras capacidades con proyectos académicos sin ánimo de lucro y ayudarles en su tarea de entender y explicar el convulso mundo que nos rodea.

Intentar explicar cómo funcionan las defensas antiaéreas, los interceptores de misiles, los drones y misiles de uso estratégico, la atrición, las capacidades logísticas y los stocks de munición no es tarea sencilla. Los usuarios de Littoral Commander de Sebastian Bae como Benito Vera, Luis Illanas Garcia y yo, estamos muy familiarizados con lo efímero de las reservas de interceptores y con la rapidez y violencia de los ataques con misiles. Next War me permitió, en el Curso de Verano de la UPV del 2025 Geopolítica del Siglo XXI: Soberanía, Conflictos y Dinámicas Internacionales, explicar las fortalezas y capacidades iraníes y preveer contra la común opinión su capacidad de contragolpe, y de supervivencia materializada en la Operación Verdadera Promesa 3. A parte de mi experiencia en los Balcanes, simuladores como CMO, War Over The Mideast, Birds of Prey y Air War C21 y Digital Combat Simulator World (sobre todo los manuales de mi escuadrón La Cruz de San Andrés) me han permitido comprender el funcionamiento de los rádares, del la Guerra electrónica, de los interceptores y defensas antiaéreas y de las complejidades de las misiones aéreas. También me sirve para valorar la catástrofe que supone perder en un escenario aviones cisterna o un AWACS y el peso de la presencia o ausencia de un portaaviones en el teatro de operaciones. Si los juegos me han permitido entender mejor el mundo, ¿por qué no compartir la metodología? ¿Por qué no compartir esos abordajes a temas tan complicados para que compañeras de estudio pudieran ver respondidas sus preguntas sobre las capacidades antiaéreas iraníes, aparentemente nulas, o sobre la aparente debilidad de Irán frente al rodillo aéreo sionista y estadounidense? Era necesario explicar estos y otros asuntos para que comprendieran la fortaleza y capacidades iraníes, que yo defendía y que el tiempo va confirmando de manera aplastante.

De entre todas la opciones, desde Upskills Factory nos hemos decidido por Next War Irán por varias razones: lo hemos comprado, tenemos un ejemplar cada uno en casa, está muy bien implementado con Vassal, sus manuales están accesibles para los neófitos y nos sirve para hacer lo que Brian Train llama “game as journalism”.
Dicho esto hay que matizar el abordaje de este experimento:
No pretendemos simular la situación actual, ya que cualquier intento del régimen estadounidense de insertar tropas en territorio iraní sería una estupidez y un crimen contra los hombres y mujeres que sirven en sus fuerzas armadas. No hace falta ser estratega ni experto para darse cuenta de esto.
Luis Illanas Garcia y yo coincidimos con Mearsheimer al calificar de “Gallipolli 2” a una posible invasión de las islas iraníes, específicamente la isla de Kharg, o de la costa de Irán, debido a una combinación de obstáculos geográficos, vulnerabilidades militares y la ilusión de una victoria rápida. (Ver vídeo).
Las razones principales son las siguientes:
Vulnerabilidad geográfica y logística: Mearsheimer señala que, para tomar la isla de Kharg, las fuerzas estadounidenses tendrían que cruzar entre 100 y 135 millas desde la costa de Arabia Saudita, mientras que la isla está a solo unos 20 kilómetros de la costa iraní. Esto haría que las tropas y los barcos de transporte fueran blancos fáciles de destruir antes siquiera de llegar a su objetivo.
Imposibilidad de acceso naval seguro: El experto destaca que la Marina de los EE. UU. se mantiene alejada del Estrecho de Ormuz por temor a que los misiles de crucero iraníes hundan sus barcos principales. Mearsheimer cuestiona cómo se podría introducir un barco de asalto anfibio a través del estrecho bajo tales condiciones, calificando la idea de una armada naval abriéndose paso como una «proposición perdedora».
Exposición extrema tras la captura: Incluso si EE. UU. lograra tomar la isla mediante una «fórmula mágica», las tropas en el terreno serían extremadamente vulnerables a ataques constantes de misiles, drones y otras fuerzas iraníes. Esto transformaría la operación en un foco de «mission creep» y un sumidero de recursos sin un beneficio estratégico claro.
Guerra de atrición frente a «victoria barata»: Mearsheimer coincide con la visión de que líderes estadounidenses y británicos suelen caer en la ilusión de que pueden obtener victorias militares baratas en Medio Oriente, tal como ocurrió en Gallipolli. En lugar de una victoria rápida, una invasión terrestre llevaría a una guerra de atrición prolongada, un escenario en el que Irán tiene una mayor capacidad de resistencia y voluntad de lucha que los Estados Unidos.
Falta de objetivos claros: Al igual que otros fracasos históricos anglosajones (Suez, Irak, Gallipolli), Mearsheimer argumenta que Washington carece de un plan o de las fuerzas necesarias para lograr objetivos políticos reales, como un cambio de régimen, mediante este tipo de escaladas militares.
En resumen: Intentar capturar territorio iraní es una «mano perdedora» porque la geografía favorece totalmente a Irán y las capacidades de defensa asimétrica iraníes (misiles y drones) superan la utilidad de la fuerza anfibia convencional en esa zona.
Dicho esto, el escenario que estamos simulando es totalmente ficticio, y se daría en unas condiciones totalmente alejadas de las actuales, condiciones que ex-marines como Jonathan Hackett , nada sospechosos de ser amigos del gobierno iraní, son capaces de diseccionar desde su lado de la trinchera. Y no es el único veterano que siente en sus huesos la chapuza en proceso, lean, por ejemplo, al prestigioso Russell Worth Parker (Editor in Chief – Lethal Minds Journal)
El citado Jonathan Hackett , en ese episodio del podcast Eyes on Geopolitics , señala diversos errores críticos en el planteamiento estratégico de Estados Unidos hacia Irán y en la posibilidad de una invasión terrestre. Sus argumentos se resumen en los siguientes puntos principales:
Errores en el Planteamiento Estratégico General
Falta de confianza y antecedentes diplomáticos fallidos: Hackett argumenta que el gobierno iraní se siente «engañado» por negociaciones pasadas con EE. UU. (menciona los acuerdos previos de Irán y el caso de Venezuela), lo que genera una desconfianza total. Esto provoca que Irán adopte posiciones extremas en la mesa de negociación para probar la buena fe estadounidense mientras sigue luchando.
Incapacidad para aprender de conflictos recientes: critica duramente que EE. UU. no haya aplicado las lecciones de la guerra en Ucrania respecto al uso de drones y misiles balísticos. Señala como un error grave el mantener aeronaves en bases del Medio Oriente al aire libre y sin hangares reforzados, haciéndolas blancos fáciles.
Falta de innovación y rigidez institucional: Sostiene que la innovación está bloqueada por una cultura militar basada en la tradición y por el complejo militar-industrial, que prioriza sistemas caros y frágiles sobre soluciones prácticas sugeridas por los soldados en el terreno.
Deficiencia en la previsión creativa: afirma que en la Casa Blanca existe una falta de «predictibilidad creativa», es decir, la incapacidad de analizar racionalmente qué pasará después de cada movimiento militar, incluso si son resultados que no se desean.
Errores y Riesgos de una Invasión Terrestre
Ineficacia estratégica de objetivos específicos (Isla de Kharg): Hackett cuestiona la lógica de tomar la isla de Kharg para detener el flujo de petróleo. Explica que el petróleo proviene de Abadán, que es accesible por tierra desde Irak o Kuwait, y que se podría inhabilitar mediante ataques aéreos sin necesidad de una costosa ocupación de la isla.
Extrema complejidad de la misión nuclear: Describe la recuperación de uranio enriquecido en sitios nucleares como la misión de operaciones especiales más complicada de la historia. Advierte que las tropas podrían tardar semanas en el interior del país, quedando vulnerables a ser rodeadas por decenas de miles de iraníes.
Subestimación del fanatismo y la resistencia: Compara el nivel de fanatismo de la Guardia Revolucionaria (IRGC) con el del ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial, citando la disposición de los iraníes a «luchar hasta el último hombre». Menciona que el gobierno ya ha enviado mensajes masivos a la población para formar «brigadas de mártires».
Impacto político de las bajas y heridos: advierte que Irán utilizará tácticas diseñadas específicamente para mutilar a los soldados enemigos con el fin de dañar la opinión pública en EE. UU. y generar un costo social y económico masivo a largo plazo a través del sistema de veteranos.
Falta de un plan para «el día después»: enfatiza que los observadores a menudo no pueden pensar más allá de la opción de las tropas terrestres porque no la consideran posible, pero recalca que una vez que se mueven las piezas, se desencadena una serie de eventos predecibles para los que EE. UU. no parece estar preparado.
Entonces, si el escenario que proponemos es absurdo en las condiciones actuales y ha de ser absolutamente ficticio para que no sea una masacre absurda, ¿por qué lo estamos trabajando?
La razón principal viene, como antes hemos señalado, del Socio de Honor de Aka Simulazio Elkartea Aka Simulazio Elkartea Brian Train, al inspirarnos con su concepto «game as journalism». En su blog, nuestro amigo plantea una defensa del uso de wargames como herramienta para entender los conflictos actuales. Esta idea propone que los juegos de simulación de conflictos no son solo entretenimiento, sino una forma válida de periodismo ciudadano que ayuda a analizar y comprender crisis geopolíticas complejas. Train ha aplicado este enfoque creando juegos accesibles sobre crisis contemporáneas, como «Ukrainian Crisis» y «Kashmir Crisis», invitando a los jugadores a interactuar directamente con los desafíos de esos conflictos.

Al usar «Next War: Iran» para analizar la guerra actual en el Golfo Pérsico, seguimos exactamente este principio. Este es un juego de la serie Next War de GMT Games que simula un conflicto militar moderno por el control del estratégico estrecho de Ormuz. Lejos de ser un juego bélico al uso, su singularidad radica en que el jugador aliado (EE. UU. y sus aliados) debe ser el atacante para reabrir el paso del petróleo, mientras que el bando no aliado (Irán) se defiende de lo que el propio juego denomina «opresión neoimperial». Este planteamiento ya introduce un interesante debate sobre la percepción de los bandos en un conflicto.
Frente a las críticas que puedan surgir, acusando a estos juegos de fomentar el morbo o hacer apología de la violencia, tanto Brian Train como nosotros respondemos:
En primer lugar, son una herramienta de estudio, no un entretenimiento violento. Train enfatiza que sus juegos diseñan la violencia como una opción costosa y arriesgada. Por ejemplo, en «Ukrainian Crisis» se simulan las consecuencias de las decisiones, donde un movimiento militar desmedido puede llevar al desastre. De hecho, en «Next War: Iran», la propia premisa sitúa al jugador aliado en una posición incómoda, forzándole a reflexionar sobre la legitimidad de una intervención militar, lo que lo convierte en un ejercicio de pensamiento crítico.
En segundo lugar, estos juegos fomentan la empatía y el entendimiento, no la diversión mórbida. Lejos de ser un fallo, la incomodidad que puede provocar simular un conflicto real es una característica pedagógica clave. Al jugar, uno se ve forzado a confrontar las consecuencias humanas y estratégicas de las decisiones políticas, generando una comprensión profunda y abstracta que no se logra con estadísticas o reportajes. Como bien señala Brian, el proceso de diseñar y jugar estos juegos sobre temas contemporáneos es una forma de «entender, organizar y presentar mis lecturas y pensamientos sobre ellos, de una manera que otras personas puedan explorar».
Por último, «Next War: Iran» no difiere éticamente de cualquier otro wargame histórico. No hay una diferencia fundamental entre simular una batalla actual en el Golfo Pérsico y simular una antigua batalla de la Segunda Guerra Mundial o las Guerras Napoleónicas. Si aceptamos los wargames históricos como herramientas educativas válidas, no hay razón lógica para excluir los conflictos contemporáneos, especialmente cuando estos pueden ayudarnos a entender el mundo en que vivimos. En este sentido, «Next War: Iran» se convierte en un valioso modelo de sistemas complejos que permite explorar la guerra moderna, las complejidades logísticas y las dinámicas de poder de una manera que otros medios no pueden.
En conclusión, la propuesta de Brian Train que nos inspira es una invitación a ver los juegos de simulación de conflictos como una potente herramienta de análisis y comunicación. Lejos de frivolizar la violencia,«Next War: Iran» se erige como una herramienta única para analizar el conflicto del Golfo Pérsico, un acto de periodismo interactivo que nos permite experimentar las tensiones y los dilemas del mundo real para así comprenderlo mejor. Y como acto de responsabilidad social, el Proyecto Upskills Factory pone a disposición del público sus habilidades y destrezas en la materia.


Deja una respuesta